Fuerte y firme en sociedad por el Huila

Archivo Tertulia

LAS COMISIONES OFICIALES, ¿SON LEGALES?

A diario vemos exfuncionarios públicos ordenadores del gasto que entraron a sus despachos con una mano atrás y otra adelante, salir de ellos cubiertos de dinero, con propiedades y negocios en el país y especialmente en el extranjero, haciendo ostentación de su nueva riqueza y hasta aspirando, basados en su actual opulencia, a más altos cargos en la política y la administración nacionales. Cuando se trata de investigar las razones de esa prosperidad súbitamente adquirida afirman que han sido honestos en el ejercicio de su cargo y que si tienen investigaciones, ellas no comprometen su honorabilidad, porque “sotto voce” afirman que su bonanza es fruto de las “justas comisiones” recibidas de los contratistas durante su gestión. Y nadie parece discutir esa afirmación. Se ha llegado a la cultura de ver como normal el cobro de 10 o el 15% de los contratos oficiales y muchas veces hasta el 50 o 60% en secretarías donde la contratación es reducida y por lo tanto, para alcanzar los niveles de otras más “productivas”, hay que cobrar más, porque “contraticos” de 50 a 100 milloncitos no alcanzan a compensar aquellos de miles de millones y por lo tanto la “cuota” debe ser elevada… Ningún contratista se niega a “pagar” la comisión y nadie se atreve a denunciar pues sería igualmente perseguido por haber tratado de corromper al funcionario. Habrá que enmendar esa legislación para que el contratista que denuncie a los funcionarios corruptos no sea también castigado. Pero, por otra parte, ¿cómo los funcionarios que han recibido esas comisiones aparecen con suntuosos edificios y con millonarios recursos, sin que la DIAN o cualquiera otra autoridad investiguen ese enriquecimiento súbito? ¿Si serán “legales” esas comisiones? Nadie nos ha mostrado la ley que las autoriza, y en el Código de Comercio se estipulan las comisiones legales de quien gestiona un negocio particular, pero no parece cobijar las oficiales, producto de las órdenes de gasto. Recordamos aquí el caso de un amigo nuestro, exalcalde de San Agustín, que algún día recibió un sobre de un contratista del municipio y al rechazarlo, escuchó con sorpresa que éste lo justificaba diciendo que eso era “normal” y era su parte del contrato. El honesto alcalde se ganó la enemistad del contratista por no aceptar las reglas del juego de los corruptos en la administración pública. En las “comisiones” está la mayor corrupción. Obras sin terminar, como cierto Reservorio y el edificio del hospital materno infantil y la remodelación del Hernando Moncaleano, son ejemplos claros de que las elevadas comisiones exigidas a los contratistas los ahorcan y no pueden cumplir sus compromisos. Y por eso, siempre hay que invertir más y más para que las obras se terminen. 

No era un chiste; es una vergonzosa INSENSATEZ

Cuando escuchamos por primera vez el cuento de que el buen monumento inaugurado el jueves en la Plaza Cívica de Neiva, se llamaría “Quinto Centenario”, creímos que era un chiste sangriento de los enemigos de la administración municipal. Pero cuando vimos la tarjeta de invitación al acto con el pretexto de que era para señalar “la proyección hacia el futuro” no nos cupo la menor duda de que se trata de una “viveza” de quienes no fueron capaces de celebrar adecuadamente el IV Centenario de la ciudad y ahora se adelantan 99 años a celebrar el quinto… Una vergonzosa insensatez, digna de quienes se inventaron el eslogan de “… esto apenas comienza” para el IV Centenario, que pasó sin pena ni gloria, como todo el mundo sabe, pues ni siquiera la Historia Comprehensiva de Neiva, investigada y escrita por un grupo de historiadores bajo la dirección de la Academia local, por un contrato ordenado y pagado por los anteriores Alcalde y Secretario de Cultura, fue publicada a tiempo por la actual administración y apenas será entregada en mayo de este año, uno después de haberse cumplido el IV Centenario.