Fuerte y firme en sociedad por el Huila

Archivo Tertulia

Impactos:¡Yo también soy doblemente uribista!

Porque lo considero uno de los más grandes hombres de la historia de Colombia; orgullo de mi tierra antioqueña; uno de los más lúcidos ideólogos nacionales; esposo ejemplar y padre amantísimo; valiente y leal para enfrentar sus enemigos; noble con sus amigos; estadista sin par cuyas ideas son admiradas en toda la América Latina; de una cultura literaria excepcional, gramático y ensayista de estilo depurado. Sin lugar a dudas, un gran colombiano, acaso el mejor de nuestra historia, si no fuera porque hay que respetar a Bolívar, Santander, Núñez, Murillo Toro, López Pumarejo, Gaitán, García Márquez, Botero y un largo &… En pocas palabras, un hombre providencial que si no hubiera sido asesinado cobardemente en las escalas del Congreso Nacional, por dos sicarios seguramente pagados por la oligarquía de su tiempo, tan semejante a la de ahora, habría sido uno de los más ilustres presidentes de la República de todos los tiempos.

Porque evidentemente, no se trata del pigmeo personajillo que desgraciadamente fue por ocho años presidente de la República, a la que intentó manejar como si fuera uno de sus latifundios, sino del Uribe Uribe grande de Colombia, Rafael, orgullo nacional quien, a pesar de ser todo un guerrero curtido en cien batallas, firmó la paz con el adversario tradicional porque con Benjamín Herrera, el otro prócer de la libertad, ponía a la patria por encima de los partidos y fue capaz de envainar su espada para que le país progresara.

Ninguno de estos heroicos generales de la patria, pusieron sus bajos intereses politiqueros por encima de los superiores de Colombia, como lo hace hoy, sin vergüenza alguna, el manzanillo que en estos días visita al Huila, olvidando cuidadosamente que fue él quien le impuso al Departamento la construcción de la represa del Quimbo, sin compensaciones adecuadas para sus muchos perjudicados; el mismo que patrocinó los miles de “falsos positivos”, reales asesinatos oficiales de inocentes jóvenes víctimas del ansia desmesurada de triunfos contra la subversión, al mismo tiempo que se desconocía la existencia de un conflicto armado de más de medio siglo, con el fácil expediente de cobijar a todos los opositores con el mote de “terroristas”; el mismo que dedicó el presupuesto nacional, con su ministro de Agricultura, a subvencionar a sus ricos amigos latifundistas con el Agro Ingreso Seguro; el mismo que utilizó los organismos de inteligencia oficiales para “chuzar” (intervenir ilegalmente) las conversaciones de los magistrados de la Corte Suprema y sus contrincantes políticos; el mismo que utilizó cuánto ardid estuvo a su alcance para lograr su reelección; el mismo que, obsesionado por la guerra, se opone al proceso de paz. Ese señor, tan indeseable para la democracia colombiana, es quien hoy pretende que los huilenses voten por él para el Senado, con otros candidatos señalados a dedo dictatorialmente por él mismo como en las peores épocas de clientelismo.

Por eso hoy, proclamamos nuestro doble uribismo, por Rafael Uribe Uribe, auténtico gran colombiano, y no por el expresidente