Fuerte y firme en sociedad por el Huila

Archivo Tertulia

LA RESERVA MEREMBERG

La Plata (Huila) Mayo 19 de 2013- Diario del Huila- Rincón del Botalon

Gracias a la generosa hospitalidad que nos brindó la Agencia Cultural del Banco de la República tuvimos invitado a la Tertulia El Botalón al ambientalista y periodista Liberio Jiménez, y comenzó a contarnos la vida de un gran hombre llamado Gunther Buch, un soldado alemán que participo en la II Guerra Mun¬dial y que fue apreciado por sus captores ingleses al ver la capacidad para trasmitir mensajes hablados y traducir do¬cumentos escritos con toda fidelidad a distintos idiomas pues era un poliglota experto. Por heridas de guerra que por milagro sobrevivió fue recluido en un hospital por un año y allí conoció a una enfermera colombiana que luego sería su futura esposa y quien fue la artífice para que el pudiera conocer ese paraíso que ella contaba que estaba localizado en un corregimiento llamado Belén en la Plata( Huila) . 

Liberio relata que desde que llego a Colombia comenzó a estudiar y a la vez enseñar sobre la botánica del Nue¬vo Mundo y la lucha persistente por la conservación de los recursos naturales y esto fue para Gunther Buch la razón de vivir. Es memorable y enternecedora la llega¬da del soldado alemán a Meremberg, este es su relato fiel: "Salimos a la siete de la mañana de la ciudad de Popayán en la "Chiva" de Crisanto Loza¬no, era una mañana radiante que no olvidaré jamás, en el horizonte dis¬tinguí maravillado el ojo telúrico del Volcán Puracé, orlado con una fran¬ja brillante de nieves perpetuas y una fumarola de humo grisáceo que ascendía y se difuminaba en el fir¬mamento azul. Ya en el páramo dis¬tinguí los frailejones, habitantes pe¬rennes de esos parajes! los chusques y los arbustillos de hojas gruesas que se quedan pequeñitos para pro¬tegerse del frió. Me fascinó ver que de cada poro de la tierra nacía agua pura y cristalina y que de los líquenes y musgos se escurrían millones de gotitas del líquido de la vida que luego conformaban lagunas, quebra¬das y ríos"

Y prosigue: "Al día siguiente, cuando me levanté, la sorpresa fue mayor: estaba en medio de un bos¬que verde, de tinte azulado las cordi¬lleras lejanas. En la dis¬tancia sobresalía una inmensa mole geológica cubierta de nieves eternas, era el Nevado del Huila, y más allá, por la misma Cordillera Central, volví a mirar el Volcán del Puracé." Los primeros años de Gunther en la reserva fueron de mucho trabajo y conflicto, él quería hacer de Mer¬emberg un Arca de Noé para salvar la flora y la fauna del Macizo Colom¬biano, y los campesinos y colonos pretendían acabarlo todo con hachas y cuchillas de aserrar. Gunther no desfalleció jamás. " 

En este lugar de la Reserva de Meremberg está la tumba de la mártir, Mechthild Kohlsdorf de Buch, esposa de Gunther asesinada el 7 de marzo de 1975 mientras su esposo buscaba provisiones en el pueblo .Cuenta el cineasta Gui¬llermo Cajiao, que cuando el cadáver de Mechthild era bajado a la madre tierra, aparecieron en el ramaje los micos aulladores y churucos dando alaridos como despi¬diendo a quien ofrendó su vida por su supervivencia por luchar contra la devastación después de crear junto a su esposo un laboratorio natural de investigaciones científi-cas de muchas universida¬des del mundo, infinidad de estudiantes extranjeros elaboraron tesis de grado y postgrado en la Reserva, pero la labor de ellos pronto dio frutos: reverdecie¬ron los pastos, crecieron los ganados, los bosques se lle¬naron de flores, se constru¬yeron nuevas instalaciones. Se emplazó un vivero con especies nativas del Macizo Colombiano. Sus hijos Suanil y Guefrey estudiaron en colegios de la colonia alemana en Cali. 

Por la importancia estra¬tégica, Meremberg fue decla¬rada Reserva de la Sociedad Civil y Gunther comenzó a recibir alguna ayuda nacio¬nal e internacional para su conservación. Gunther, mediante la siembra de alisos en terre¬nos degradados demostró que este árbol puede fijar oxigeno en los suelos y esti¬mular el crecimiento de un conjunto vegetativo en su entorno. Biólogos clasificaron nue¬vas especies de cangrejos de agua dulce y se halló una nueva variedad de ficus. Las aves de Meremberg fueron clasificadas por or¬nitólogos profesionales y se encontraron 25 especies de colibríes. Sus experiencias y teorías sobre la conservación de la naturaleza las llevó a simpo¬sios nacionales y mundiales donde fue aplaudido por su originalidad.

En la década de los se¬tenta se acabó el periodo de paz que había disfrutado la región y comenzaron a llegar campe¬sinos y colonos provenien¬tes del Cauca y de Nariño, todos con miras de adquirir tierras baldías para que el INCORA los hiciera propie¬tarios con solo abrir un claro en el monte y construir un rancho de paja. Ya los bos¬ques aledaños habían caído para extraerles las maderas finas y bastas. Los recién llegados miraban con ava¬ricia los bosques vírgenes y los limpios potreros de Me¬remberg para parcelarlos a través de INCORA. . Entonces, los posibles adjudicatarios, urdieron un plan macabro: matarían Gunther y a su esposa Me¬chthild, para luego pedir el fraccionamiento del predio...“En 1989 cuando ase¬dió la zona la violencia gue¬rrillera, el veterano conser¬vacionista resolvió retornar a su tierra, Alemania, deján¬donos el más vivo recuerdo de su vida y obra. 

Cuándo despedimos a Gunther en el aeropuerto de Palmira, nos entregó este epilogo: MER-EMBERG TIENE QUE VI¬VIR PARA SIEMPRE" y desde entonces los seguidores y continuadores de la valiente lucha en defensa de los re¬cursos naturales, como él lo hizo cuando llegó a la Reser-va en 1948, juraron no ser inferiores a su legado inconmensurable ”. Liberio público un libro con la vida y obra de Gunther titulado “Soldado de dos mundos” y compartió su preocupación al saber que Meremberg está en venta y hace esta propuesta: que la sociedad civil a través de ONGS nacionales e internacionales hagan causa común para adquirirla para que sea refugio de investigación de ciencia y tecnología en esta reserva. Gunther murió en Hamburgo (Alemania) en el 2012 a la edad de 99 años. Después del relato de la vida y obra de este gran hombre se proyectó una película basada en la vida cotidiana que se llevaba en la reserva por esta familia. Quedamos sobrecogidos pensando que semejante obra pueda ser destruida ante la desidia de nuestra sociedad regional. 

En la década de los se¬tenta se acabó el periodo de paz que había disfrutado la región y comenzaron a llegar campe¬sinos y colonos provenien¬tes del Cauca y de Nariño, todos con miras de adquirir tierras baldías para que el INCORA los hiciera propie¬tarios con solo abrir un claro en el monte y construir un rancho de paja. Ya los bos¬ques aledaños habían caído para extraerles las maderas finas y bastas. Los recién llegados miraban con ava¬ricia los bosques vírgenes y los limpios potreros de Me¬remberg para parcelarlos a través de INCORA. . Entonces, los posibles adjudicatarios, urdieron un plan macabro: matarían Gunther y a su esposa Me¬chthild, para luego pedir el fraccionamiento del predio...“En 1989 cuando ase¬dió la zona la violencia gue¬rrillera, el veterano conser¬vacionista resolvió retornar a su tierra, Alemania, deján¬donos el más vivo recuerdo de su vida y obra. 

Cuándo despedimos a Gunther en el aeropuerto de Palmira, nos entregó este epilogo: MER-EMBERG TIENE QUE VI¬VIR PARA SIEMPRE" y desde entonces los seguidores y continuadores de la valiente lucha en defensa de los re¬cursos naturales, como él lo hizo cuando llegó a la Reser-va en 1948, juraron no ser inferiores a su legado inconmensurable ”. Liberio público un libro con la vida y obra de Gunther titulado “Soldado de dos mundos” y compartió su preocupación al saber que Meremberg está en venta y hace esta propuesta: que la sociedad civil a través de ONGS nacionales e internacionales hagan causa común para adquirirla para que sea refugio de investigación de ciencia y tecnología en esta reserva. Gunther murió en Hamburgo (Alemania) en el 2012 a la edad de 99 años. Después del relato de la vida y obra de este gran hombre se proyectó una película basada en la vida cotidiana que se llevaba en la reserva por esta familia. Quedamos sobrecogidos pensando que semejante obra pueda ser destruida ante la desidia de nuestra sociedad regional. 

En la década de los se¬tenta se acabó el periodo de paz que había disfrutado la región y comenzaron a llegar campe¬sinos y colonos provenien¬tes del Cauca y de Nariño, todos con miras de adquirir tierras baldías para que el INCORA los hiciera propie¬tarios con solo abrir un claro en el monte y construir un rancho de paja. Ya los bos¬ques aledaños habían caído para extraerles las maderas finas y bastas. Los recién llegados miraban con ava¬ricia los bosques vírgenes y los limpios potreros de Me¬remberg para parcelarlos a través de INCORA. . Entonces, los posibles adjudicatarios, urdieron un plan macabro: matarían Gunther y a su esposa Me¬chthild, para luego pedir el fraccionamiento del predio...“En 1989 cuando ase¬dió la zona la violencia gue¬rrillera, el veterano conser¬vacionista resolvió retornar a su tierra, Alemania, deján¬donos el más vivo recuerdo de su vida y obra. 

Cuándo despedimos a Gunther en el aeropuerto de Palmira, nos entregó este epilogo: MER-EMBERG TIENE QUE VI¬VIR PARA SIEMPRE" y desde entonces los seguidores y continuadores de la valiente lucha en defensa de los re¬cursos naturales, como él lo hizo cuando llegó a la Reser-va en 1948, juraron no ser inferiores a su legado inconmensurable ”. Liberio público un libro con la vida y obra de Gunther titulado “Soldado de dos mundos” y compartió su preocupación al saber que Meremberg está en venta y hace esta propuesta: que la sociedad civil a través de ONGS nacionales e internacionales hagan causa común para adquirirla para que sea refugio de investigación de ciencia y tecnología en esta reserva. Gunther murió en Hamburgo (Alemania) en el 2012 a la edad de 99 años. Después del relato de la vida y obra de este gran hombre se proyectó una película basada en la vida cotidiana que se llevaba en la reserva por esta familia. Quedamos sobrecogidos pensando que semejante obra pueda ser destruida ante la desidia de nuestra sociedad regional.