Fuerte y firme en sociedad por el Huila

Archivo Tertulia

EL PROBLEMA ES DE ETICA, NO DE POLITICA

PARA EL RINCON DEL BOTALON

Esta reciente semana tuvimos la oportunidad de reunirnos como Tertulia en nuestra asamblea anual para realizar balance de actividades y renovar cuadros directivos, así como fundamentar la nueva programación. Siendo  a nuestro haber un buen año el pasado reciente examinamos con grave preocupación las crecientes demostraciones  de corrupción que deterioran por completo el entorno en el cual nos desenvolvemos y por consiguiente nuestra labor como voceros de la sociedad civil prácticamente debe circunscribirse a conocer, analizar y concluir acerca de la problemática principal  que en nuestro país ahora se resume en el problema de la paz y el problema de la corrupción. Las distintas concepciones  políticas sobre estos problemas  manejan una retórica común , tratan de sustentarse en bases ideológicas que no van más allá de situaciones personales de sus líderes y por consiguiente el enfrentamiento y debate que sería bienvenido al país se convierte en un amañado forcejeo de posiciones personales  que se apasionan al borde del fanatismo y sólo contribuyen a generar un ambiente propicio para procrear violencia y caos. El creciente desfile de funcionarios públicos huyendo de la justicia, cuando no se amparan en supuestas persecuciones políticas  alega argumentos pueriles para su defensa. Es aterrador para el país ver  que hasta la sal se corrompe. Las denuncias a nivel de la Corte Constitucional que se suponía el ángel  guardián de la justicia   nos constriñe a pensar que se agota la institucionalidad de la nación. No hay estamento que se haya salvado recientemente de las denuncias. El escandaloso desfalco y abuso de confianza en los negocios de la Bolsa que dejó miles de colombianos arruinados cuando todavía no hemos perdido la memoria sobre el faraónico engaño con las Pirámides que gracias al desgreño oficial permitió que medio país se sintiera estafado y perjudicado. Ese discurso del todo vale ha trastocado la escala de valores de nuestra nacionalidad omitiendo  el respeto de lo ajeno y mas que nada, el respeto de lo público. La intromisión del narcotráfico en todos los estamentos y su exaltación en los medios especialmente en la televisión amarillista que crea personajes sin ningún reato moral pero tan bien maquillados y humanizados que la audiencia termina llorando al malvado y aplaudiendo sus acciones. De allí que para buena parte de nuestra juventud el dinero fácil es el incentivo que  los mueve y estimula. Y ni qué decir de nuestras mujeres, que cuando no se les está lavando el cerebro para que se vuelvan todas unas reinas del modelaje y la pasarela, quedan marcadas por el funesto presagio de que “ sin tetas no hay paraíso”. No hay una política nacional de engrandecer  nuestros valores científicos, culturales y deportivos, a excepción de la mediática efervescencia de nuestros futbolistas profesionales. Porque lamentablemente los medios no fomentan estos valores que no generan el mercadeo apropiado para sus expectativas financieras. Entonces en el  trasfondo de la situación actual de la nación encontramos una sociedad con pérdida de su escala de valores morales, unos partidos que no generan propuestas ideológicas sino  cultivos caudillistas  y dos graves problemas como son la paz y la corrupción sobre los cuales debería existir un consenso suprapartidista de interés nacional por la supervivencia  de la república. Porque la fundamentación ética con que se juzga el proceso de paz debería ser igual  al que use para analizar  la Corte Constitucional, para Inverbolsa,  para el hacker  Sepúlveda y las chuzadas, para los falsos positivos, para el asalto al palacio de Justicia  y para  los mas de 50 años de lucha fratricida que vive el país. Que al final de tantos sufrimientos, crisis y sinsabores ha hecho nacer una nueva generación de ciudadanos que utilizan con insólita pretensión el estribillo “ Y es que usted no sabe quién soy yo ¿” lo cual no está sino revelando el paradigma vigente de que para la justicia hay dos niveles de manejo : los de arriba y los de abajo. Como decían nuestros abuelos : la justicia es sólo para los de ruana..”