Fuerte y firme en sociedad por el Huila

Archivo Tertulia

VOLVAMOS A DON OLIVERIO

Esta semana de nuevo continuamos con el estudio de la historia de Don Oliverio Lara y Familia desarrollada con gran acierto por nuestro invitado el profesor Orlando Mosquera. Resaltamos  hace 8 dias la importancia que tiene profundizar su estudio puesto que es todo un prohombre de gran significado histórico para nuestra región…y de allí debemos extraer los valores que deben hacer parte de nuestro esfuerzo por desarrollar la huilensidad como atributo regional. Veamos un resumen : ..” La familia Lara fue muy liberal, Don Leonidas y sus hijos no aspiraban a corporaciones públicas porque siempre estuvieron dedicados a sus empresas; sin embargo en momentos difíciles, dieron empleo a líderes barridos de nóminas oficiales; “campamentos de invierno” donde exigían como a todos, puntualidad y consagración al trabajo. Laborar con la firma Lara daba estabilidad, experiencia especial y prestigio.

Aún más que su padre, Oliverio Lara pesó económicamente en el concierto nacional y siempre estuvo atento a colaborar con la región, colectiva o individualmente. Hombre recto, serio, sencillo, fluido y ameno. Por tal motivo su partido lo llamó para que integrara la lista a la Duma Departamental en 1934.

En 1942 aceptó la Secretaría de Hacienda, e inmediatamente la Alcaldía de Neiva, con el objeto de organizar y sanear las finanzas públicas, facilitando de esta manera los préstamos bancarios para la ampliación y modernización del acueducto y alcantarillado, gestión que fue exitosa. Inició también la arborización que enorgullece a Neiva hoy, que era hasta entonces una ciudad con poco sombrío. Fue nombrado por el Gobernador Carlos Martínez Borrero.

El año inmediatamente anterior a su diputación, había entrado a funcionar el tren en la ruta Bogotá-Girardot-Neiva; y desde luego la ciudad gozaba de especial despegue económico; agregándose a lo anterior el moderno servicio de telégrafo y correo.

En 1938, Oliverio Lara fue uno de los fundadores del Club Social de Neiva, junto a Marlio Cucalón Monet, Pablo Bahamón, Alfonso Manrique Santacoloma, Rafael A. Cuervo, Eugenio Ferro Falla, Max Duque Gómez, y 70 socios más..

En los años 1937 y 1939, importa del Canadá ganado Aberdeen Angus y Shortham (Dutham), el que lleva a Las Mercedes, hacienda de la compañía familiar ubicada en la cabecera del río Balsillas. El Aberdeen Angus es una raza bovina autóctona de Escocia, interesante por su tamaño mediano pero con gran producción de carne.  Leonidas Lara fue el primero en traerla a Colombia.

Líderes en importación y ensamblaje de autos para servicio público y particular, ejercicio que hicieron con don Leonidas su padre, y sus hermanos Luis Antonio y Rómulo.

Más tarde, transcurrida la Segunda Guerra Mundial, lograron licencia para acoplar Jeep Willis y otras marcas; talleres que instalaron inicialmente en Puente Aranda. En 1937 eran dueños de la famosa empresa “Taxis Rojos” de Bogotá.

En la segunda década existían pocos taxis en Bogotá, Cali, Medellín, y Barranquilla, prestando servicio especial a hospedados en los principales hoteles. Los habitantes de la Capital de la República utilizaban masivamente el tranvía, sistema eliminado en 1951 por el Alcalde Fernando Mazuera Villegas.

En 1926 se presentó una sequía peor que la del “Fenómeno del Niño” del 91, señalada por historiadores como la mayor del siglo, al punto que suspendieron la navegación por el Magdalena hasta Girardot, produciéndose congestión en las bodegas de la Arenosa.

Por entonces una remesa de PRACO -la empresa importadora de autos más antigua de Colombia-, duraba seis meses entre B/quilla y Honda. Representaba tal empresa la Ford, distribuyendo el Modelo “T” o famoso tres patadas, el que exigía tales pedalazos de closh para meter un cambio.

Cuando el primer pedido de autos en serie llegó a Bogotá, la situación económica era terrible y los coches no encontraron compradores. Antonio M. Pradilla -fundador de la empresa-, resolvió crear una flota de taxis para buscar alguna rentabilidad a los inventarios, motivo por el cual los primeros veinte fueron puestos en servicio público, causando sensación.

Ante la gran demanda y debilidad de liderazgo en dicho perfil transportador, la familia Lara funda en 1937 la empresa de Taxis Rojos, a la que solo vincula autos americanos último modelo con taxímetro mecánico Halda-broca. El Gobierno colabora decretando arancel preferencial, siendo exigencia la perforación en parte visible de la palabra TAXI.

Al finalizar la II-Guerra Mundial, los Lara no solo exportaban café, también importaban toda clase de bienes, entre ellos maquinaria agrícola y vehículos Pontiac y Cadillac; invertían en diferentes obras en su gran hacienda “Larandia”, la que llegó a tener 32.000 hectáreas y cuya primera parte se llamó “Hato San Pedro”. Manejaban también transporte de carga con la Compañía Naviera de Cundinamarca que bajaba café a la costa y subía productos importados a Girardot, luego distribuidos por el centro del País.

Tras la fundación de Taxis Rojos, don Oliverio y su hermano Luis Antonio viajan por Suramérica en una aventura espectacular (1941). Por ríos del Caquetá buscan Leticia; por el Amazonas van de Tabatinga a Manaos; luego a Porto Alegre y Río de Janeiro para ingresar a la Argentina y Chile; retornan por el Perú. Traen diseñados bretes argentinos que fabrican y distribuyen en Colombia con especial aceptación.

En 1942 Oliverio Lara ocupa la Alcaldía de Neiva y pone en orden las finanzas del municipio, lo nombra el Gobernador Carlos Martínez Borrero. Dos años después compra la hacienda Trapichito a las herederas de don Ricardo Perdomo -su suegro-. Dicha propiedad famosa desde que se funda Neiva, fue uno de los primeros espacios para mostrar a los turistas, no solo por la serie de árboles que sembró y pronto formaron un bello túnel verde, sino por los planos y empradizados potreros llenos de ganado fino, los seriados y frescos corrales de cemento con alma de acero, cuyo diseño trajo del Asia, el ingreso ordenado a la casa de espaciosos corredores, todo encabezado por el imponente aviso donde se resaltaba la raza Cebú.

En 1946 don Oliverio se instala con su familia en Bogotá, ocupan por lustros una bella casa en Teusaquillo.

Don Oliverio Lara heredó de su padre la afición por el ganado, quien desde niño había estado ligado a esta ocupación (administrador de la Hacienda Laboyos en Pitalito). Fue dueño de la hacienda “El Refugio” desde 1932, y en el año 34 compró a don Luis Carlos Macías “las Mercedes”, parte del territorio de Balsillas. En las décadas del 40 y 50, Oliverio Lara Borrero adelanta un programa exitoso en las Mercedes, donde organiza cría de ovinos de la raza Romney Marsh, los que manejan con perros escoceses pastores Border Collie.

En 1944, Leonidas Lara e hijos, Ltda., adquirió de varias de las herederas de don Ricardo Perdomo Céspedes, la mayor parte de la conocida hacienda Trapichito, la que fue cuna por décadas de campeones nacionales de la raza Cebú, y sede de la primera ganadería de leche tecnificada en el Huila.

En lo que atañe al Cebú, la firma compró entre 1944 y 1952, lotes de ganado en la Costa Atlántica, lo mismo que en importantes ganaderías de la Florida y Texas USA, hasta lograr el pie de cría “Trapichito”, convertido en uno de los más importantes del país.

Los años 1953 y 54 fueron muy especiales para don Oliverio Lara, aunque no le faltaron contrariedades. Viajó con su esposa por las principales ciudades de Europa, norte de África, y sur de Asia; más concretamente India y Pakistán en lo que toca al último continente visitado.

Allí negocia cebuanas Red Sindhi y Sahiwal , raza especial, cebú rojo originario de la provincia de Sindhi, cuya capital es Karachi, centro financiero, comercial y portuario de Pakistán. Logró negociarlas pero la burocracia de la época argumentó razones sanitarias para negarle la licencia de importación.

Don Oliverio vivía obsesionado por obtener ejemplares resistentes a las enfermedades y climas tropicales, para lo cual hizo innumerables cruces de Cebú con razas europeas que importó, aclimató y mantuvo puras en gran porcentaje. Entre ellas Normando, Red Poll, Abedeen Angus, Guernsey, Santa Getrudis y Charolais.

El Fondo Ganadero del Huila que por entonces era una verdadera entidad de fomento, contribuyó también a ello. No se discute que Don Oliverio fue el principal promotor nacional de la excelencia del Cebú; por años fue Presidente de la Asociación Colombiana de sus Criadores ASOCEBU, lo mismo que de las razas que importó.

Creó en Trapichito la primera gran industria avícola del Huila con más de 280.000 aves para producción de huevos, cuando la población de Neiva apenas se aproximaba a los ochenta y tres mil habitantes.

También diseñó y construyó en gran parte el sistema de irrigación para la producción de arroz en Trapichito, el que no solo incluía la vega sobre el Magdalena, sino que por sucesivos sistemas de bombeo, llegaría hasta los llanos de Waterloo y vecindades del Caguan…”

Sus otros grandes proyectos fueron Larandia la mayor empresa agropecuaria del sur del país , hoy convertida en el Fuerte Militar a 4 kms de Florencia, la Trilladora Neiva, el hotel Plaza, la Compañía Colombiana Automotriz, empresas todas que fueron pioneras en su campo y que serían motivo de una extensa crónica adicional. Tan magnífico historial de emprendimiento se frustró tras su trágico secuestro y posterior asesinato el 27 de abril de 1965 un momento que nadie quisiera recordar porque ese fatídico hecho le quitó al Huila y al Surcolombiano un líder que pudo haber jalonado el desarrollo y los valores cívicos y éticos de manera considerable. Nunca seremos ya lo que pudimos ser antes….