Fuerte y firme en sociedad por el Huila

Archivo Tertulia

COLOMBIA O MACONDO?

Esta semana ha sido particularmente pródiga de hechos pintorescos e insólitos que definitivamente convierten a nuestro país en la fantasiosa nación macondiana que sólo un genio como Gabo pudo concebir. Por una parte, el presidente Santos le prende una vela a Dios y otra al Diablo. Para quedar bien ante la OEA y el mundo entero que no entendían cómo se pudo evadir de la obligación, esa sí vinculante, de proteger la demanda del alcalde Petro, pues decidió aceptar una tutela del tribunal de Cundinamarca (la única a favor del Alcalde entre varias decenas de las presentadas) y le devolvió el cargo en pocas horas. Pero para opacar las críticas y comentarios de la derecha recalcitrante con la cual convive en muchos procesos, al día siguiente el mismo Santos demanda la Tutela haciéndole el juego al Procurador. ¡Qué malos asesores de imagen acompañan a nuestro candidato-presidente!… ¿Qué clase de justicia nos abriga si sólo nuevos entuertos y malabares se generan cuando prevalecen los intereses particulares sobre los colectivos y cuando los derechos humanos sólo sirven para la retórica partidista? Por otra parte, nadie imagina cómo  el alto gobierno en plena época pre-electoral continua incumpliendo la mayoría de compromisos adquiridos en grandes protestas y paros recientes a través de complicadas y extenuantes negociaciones con muchos sectores del agro, del transporte, de la minería, etc. Porque para nadie es un secreto que este gobierno no tiene oídos sino cuando se presentan hechos lamentables, carreteras bloqueadas, heridos, policías maltratados, etc. Aquí en este gobierno no se puede hablar de mesa de negociación sino de “carretera de negociación” porque sólo cuando hay bloqueos se asoman tímidamente los delegados funcionarios a buscar diálogos de última hora. Y cuando hay bloqueos ya la protesta social se distorsiona  y genera efectos contrarios alimentando la violencia, la represión indiscriminada y se pierde la objetividad de los justos reclamos que muchas veces realizan nuestras gentes en acción desesperada. Uno piensa que en vez de anunciar que el posible paro está infiltrado por “oscuros grupos” (premonición acomodaticia de siempre) el gobierno debía tratar de ganar opinión así fuera por la época preelectoral respondiendo las justas peticiones de los arroceros, de los cafeteros, de los agricultores y transportadores, de los pequeños mineros, etc. ¿En cuánto quedó la promesa de rebajar los combustibles? ¿En dónde pararon los anuncios de disminuir los precios de los agroquímicos y fertilizantes? Y en cuanto a nuestra provincia, todavía nos cansamos de buscar entrelíneas las publicitadas promesas de la autopista de doble calzada. Y el candor mostrado por nuestros funcionarios locales que aplauden las promesas de suspender el tráfico de carro tanques y hasta ahora sólo se ha visto dizque la implementación de 4 puntos de control por la policía de carreteras y la restricción en fines de semana (para aumentar el tráfico entre semana, Dios mío…) Y en lo de la cuenca del río de las Ceibas, sale un documento oficial que anuncia la falta de interés de la petrolera en explorar una pequeña parte de la concesión que se les dio, pero el contrato sigue vigente y nada garantiza que en un futuro cercano se metan en otras áreas sensibles como lo es el Páramo de La Siberia… Todos esperábamos que con las grandes movilizaciones que se dieron de protesta en Neiva hubiese una respuesta más firme y segura del alto gobierno, pero ello no ha sido así…y  como en el extraño mundo de Subuso en vez de protestar y exigir aplaudimos y nos regocijamos en insólito acto de miopía política… Sólo nos faltan las mariposas amarillas volando entre nuestras calenturientas cabezas esperando que la madre naturaleza nos cobre la falta de valor civil de una comunidad que se desorientó por la falta de liderazgo y vocación de servicio de sus prohombres… Ahora que recordamos a nuestro Gabo, nos acongoja su ida tan temprano porque le faltó conocer lo que ocurre en nuestras provincias del interior y seguramente tendría material para otros doscientos años de soledad…¡Que viva Macondo!