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Archivo Tertulia

LAS ESTATUAS AGUSTINIANAS PERDIDAS EN BERLIN

Visitar a Berlín es una experiencia excepcional porque es conocer una ciudad que hace 60 años estaba destruida en cerca de un 80% y hoy renace entre los escombros como una virtual ave fénix esplendorosa , moderna y pujante, encerrando una historia de siglos, ufana de sus reliquias históricas conservadas y reconstruidas al detalle. Una sola de sus Universidades se vanagloria de casi treinta Premios Nobel mientras sus 3 millones y medio de habitantes tienen un increíble conjuntos de teatros, salas de concierto, exposiciones artísticas y culturales y la nada despreciable suma de 149 museos. Enterado de la reciente polémica con respecto al traslado de las estatuas de San Agustín a Bogotá y con la información pretérita de unas estatuas que estaban en un museo de Berlín desde hace muchos años, nos dimos a la tarea de buscarlas para ver cuál era el grado del daño causado a nuestro Parque Arqueológico. Pues no fue fácil ante la amplia oferta. La primera tristeza la tuvimos cuando vimos que nuestras joyas arqueológicas no figuraban en ninguno de los Museos Principales. En la llamada Isla de los Museos declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco donde están el famoso altar de Pergamo, la puerta de Mileto, el busto de Nefertiti y una increíble colección de obras no encontramos resquicio alguno. Ya estaba yo pensando que quizás Hitler había tomado nuestras reliquias de piedra para algún perverso fin, cuando por internet localicé el Museo Etnológico de Berlín, cerca de la Universidad Libre, pero muy asequible gracias al fantástico sistema de transporte que combina trenes, metro, autobuses, etc. Llegando allí nos asombró saber que había cerca de 500 mil piezas expuestas de muchas culturas, la americana, la africana, la musulmana etc. Los primeros grandes salones estaban atiborrados de estatuas y objetos de piedra asi como artesanías indígenas de las culturas olmecas, mayas e incas. Pero no cualquier estatua. Las había de mas de 4 metros de altas y supongo que cerca de 20 toneladas de peso y con increíble despliegue de estética de sus cultores . No logro imaginar cómo fueron transportadas y si han sido usurpadas o están en préstamo. Frenético por encontrar lo nuestro al fin encontré una habitación simulando el Museo de Oro de Bogotá con una bella y aceptable exposición de nuestras artesanías en oro y a la salida una pequeña habitación contenía tres –óigase bien, tres- estatuas típicas de San Agustín, dos en pareja y una sola sin ningún aviso o letrero que las identifique. Su tamaño de menos de metro y medio contrastaba por supuesto con las monumentales obras líticas ya visitadas . La audio guía en inglés nos comentó que eran del sur de Colombia pero sin mayor caracterización de su importancia o significado. Más bien se ponderaba el hecho de haber sido descubiertas por un arqueólogo alemán. Esta situación nos hizo poner los pies en la tierra y entender que nuestro lindo y querido Parque Arqueológico de San Agustín está muy desconocido todavía así salgan a relucir quejas nacionalistas contra el autor. Esas tres pequeñas estatuas no son ni mucho menos nuestra mejor presentación ante el mundo vertiginoso del turismo cultural que envía Millones de visitantes a conocer las culturas mayas, aztecas e incas, las cuales no sólo tuvieron mayor desarrollo que la nuestra por sus pirámides, por su conocimiento de la astronomía y las matemáticas o la medicina. Pero que de todos modos han sido estudiadas y cuentan con amplios recursos para su difusión. Eso nos hace falta. Tenemos que redefinir a San Agustín para cambiar su imagen y entregar suficientes estudios e información sobre su cultura. Hay que invertir en nuevas excavaciones. Hay que contratar grupos investigadores de calidad. Y sacar nuestras estatuas cada vez que sea posible para que la gente se motive a venir a visitarnos. Los temores que se dieron por el traslado de las piezas a Bogotá son infundados. La suma de ochenta mil visitantes por año a San Agustín es ridícula frente a su verdadero potencial. Nuestra Universidad debería enfrentar el reto de generar un grupo de investigadores en arqueología en convenio con otras universidades que tengan dicha especialidad y que se desarrolle un proyecto a largo plazo. Formar guías turísticos bilingües es también otra necesidad y aunque ya hay algunos son de todos modos insuficientes. Bienvenidos los aportes obtenidos por nuestra parlamentaria Consuelo Gonzalez que significan un buen impulso . Pero hay que mirar más allá si queremos cambiar la realidad que tenemos en San Agustín. Y exigir que las nuevas obras contemplen un estricto respeto a la arquitectura colonial que caracteriza a esa población.