Fuerte y firme en sociedad por el Huila

Archivo Tertulia

PARO CAFETERO : UNA VERGÜENZA NACIONAL

PARA EL RINCON DEL BOTALON –DIARIO DEL HUILA

El reciente paro de caficultores se ha constituido en un vergonzoso episodio que ha desnudado por completo la incapacidad de nuestros gobernantes que parece que vivieran en otro planeta y en otro país. Cantado como estaba desde hace varios meses, en vez de prevenirlo se dieron el lujo de permitirlo con un altísimo costo social y económico y entronizando de una vez las vías de hecho como la única alternativa de solución a los problemas socioeconómicos del país. No se necesitaba tener cartón de economista para descubrir la inquietante crisis de nuestro principal producto agrícola que contribuye en más de la tercera parte del PIB agrícola nacional. Desde hace varios años cuando perdimos la capacidad de negociar precios, importar insumos, tecnificar cultivos, colectivizar el secado y el mercadeo, etc. por la paquidérmica acción de la Federación Nacional de Cafeteros, en vez de proyectar con visión gerencial un nuevo modelo de producción, se amparó y permitió un exagerado minifundio que se desplazó de las costosas fincas del antiguo Eje Cafetero a las laderas del nuevo eje Huila-Cauca-Nariño donde un emergente campesinado desplazado aprovechó el magnífico microclima regional para convertirse en la primera región productora del país. En vez de obligar a una baja significativa de los agroquímicos y demás insumos que requiere este cultivo, en vez de favorecer formas asociativas de producción que disminuyan costos no sólo en la recolección sino en la comercialización, la Federación perdió el norte y se redujo a antiguos esquemas manejados con una visión burocrática y de allí que perdió representatividad y autoridad para evitar la crisis que finalmente reventó ante la mirada desconcertada e incrédula del gobierno nacional. Cómo es posible que se haya permitido, diría mejor, que no se haya evitado, una protesta por demás justa pero que ha causado mucho más pérdidas que los 800 mil millones de pesos que forzadamente el gobierno tendrá que conseguir para sostener el llamado PIC (Protección al Ingreso Cafetero) nuevo subsidio por 145 mil pesos que se agregará al valor de la carga cuando fluctúe entre 480 y 700 mil pesos. Y lo peor es que este sólo acuerdo no es la fórmula que todo lo arreglará. Quedan muchos temas pendientes que debían haber sido previstos por los técnicos y dirigentes de la Federación y del Ministerio de Agricultura y que dejan la impresión de gran desorden y falta de pertinencia. Pero la cadena explosiva de tipo social y político que generó este paro le dio la razón a la insurgencia que promueve las vías de hecho y se convirtió en mal ejemplo alentador de otros movimientos como el de los arroceros, bananeros, etc que vieron también como a los cacaoteros con su paro lograron auxilios por mas de 38 mil millones o a las camioneros que con la sola amenaza de bloquear las vías lograron desmontar el insólito y abusivo aumento de los combustibles o a los funcionarios que no tuvieron sonrojo alguno al paralizar por largo tiempo todo el vetusto aparato judicial . Cuál es el mensaje entonces acerca del verdadero conducto regular para evitar las injusticias y buscar el equilibrio social? A qué oficina o Ministerio o empresa hemos de acudir? Será que tiene la razón un analista externo que cree que este país no es viable con las instituciones que tiene y que habrá de darse un revolcón total que aún no tiene pregoneros quizás apenas iniciados con los balbuceos teóricos de Mockus cuando supo ser brillante? Lo cierto es que ha quedado clara la falta de gobernabilidad y de responsabilidad social de este gobierno que permite que se llegue a las vías de hecho cuando en La Habana tratan de elaborar un melifluo discurso de democracia y justicia social institucional . Y quién va a responder por las ingentes pérdidas económicas y productivas de las regiones afectadas como la nuestra. Es que acaso es justo que haya sido necesario el paro cuando desde meses atrás se hubiera podido negociar y evitar? Quedan dolorosas enseñanzas y experiencias que deben revertir en nuevos esquemas gerenciales de manejo de nuestra agricultura para que pueda ser competitiva. Bienvenidas las nuevas escuelas tecnológicas agroindustriales como la promovida por el señor Oviedo o las soportadas por el Sena que nos deben generar un adecuado acervo de conocimiento para buscar salidas creativas y modernas a nuestro caótico agro colombiano.