EL GRAN COLOMBIANO
Los sondeos de opinión que realizan las empresas encuestadoras de opinión, permiten interpretar el pensamiento de manera aleatoria del constituyente primario, cuyos resultados reflejan la favorabilidad o el rechazo de la imagen de una persona que tiene o que ha tenido la oportunidad de liderar los destinos de un país, ente territorial o su paso por alguna corporación pública.
Es así como el ex presidente Alvaro Uribe Vélez ha vuelto a ser noticia en el ámbito internacional porque fue escogido por el Canal de Televisión History Channel Latinoamérica, como el personaje con mayor reconocimiento en el país, por lo que le han otorgado el galardón del Gran Colombiano.
Inmediatamente se conocieron los resultados de esta encuesta virtual, los detractores permanentes de Uribe, han salido a desmeritar este premio, mediante una campaña temeraria a través de las redes sociales y de algunos columnistas de los medios de comunicación quienes han cuestionado el título del Gran Colombiano, que le ha sido entregado a un dirigente que a pesar generado los mayores golpes en contra de los grupos al margen de la Ley, ha sido criticado por el accionar institucional de su gobierno, donde hubo algunos desbordamientos que permitieron la violación de los derechos humanos por algunos miembros de la fuerza pública, chuzadas, corrupción, entre otros items, que fueron el code muchos sectores de la sociedad colombianamún denominador del mandato de Álvaro Uribe.
A pesar del descontento de muchos sectores de la sociedad colombiana con la elección del ex mandatario como el Gran Colombiano, no se puede desconocer que a nivel nacional, todas las encuestas de opinión que se realizan actualmente, siempre los indicadores sobrepasan el rango del 70-80% de favorabilidad para Uribe, caso único en el país que no tienen los demás ex presidentes.
Lo que si hay que destacar es que toda esta confluencia de opiniones diversas, es posible gracias al respeto que tiene nuestra democracia por la libre opinión de pensamientos e ideologías, que en Venezuela, Ecuador o en Cuba, los férreos opositores estarían condenados a cadena perpetua en una cárcel.