Es interesante confirmar que los objetivos para la creación de Galofer, el ejemplo Uruguayo, 10 años atrás, son los mismos que nos deben motivar a huilenses y colombianos:
Hoy, estos objetivos toman más fuerza si tenemos en cuenta los impactos Socio-Económicos y los ambientales de un proyecto de esta naturaleza en cuanto a Seguridad energética, generación de empleo, valorización de residuos industriales, eficiencia energética (menores pérdidas de distribución) y descentralización del desarrollo, reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, causantes del cambio climático y la eliminación de los vertederos de cascarilla de arroz, aún existentes en varios lugares del Huila y del país.
De acuerdo con el gerente de Galofer, la planta consume 120.000 toneladas/año de cascarilla de arroz y genera 10MW (Megavatios) con un potencial de generación de 14MW. Según datos suministrados por participantes en la tertulia, entre el Huila y el Tolima se producen 107.000 Ton/año de cascarilla de arroz lo cual implicaría una integración entre los molinos cercanos y la ubicación de la planta de generación tendría que darse en un sitio equidistante entre los molinos participantes. En Uruguay, son 9 los socios y todos envían la cascarilla de arroz a la planta de Galofer. La inversión inicial de Galofer fue US$28 millones y genera empleo para 40 personas entre operarios y transportadores. La energía, descontada la que consume en su operación, es entregada a la Interconexión nacional que tendría la misma condición en nuestro caso a menos que la Electrificadora del Huila compre toda la energía generada, reduciendo también la compra al interconectado nacional.
Actualmente, en el Huila y en otras zonas arroceras se utiliza cascarilla para calentamiento de hornos de los sistemas de producción. Otras empresas han hecho acercamientos con cementeras para combinar al cemento y producir el llamado Pusolámico. En momentos en que el desempleo nos asedia y el cambio climático es una gran amenaza, proyectos como el que desarrolla Uruguay son muy pertinentes en nuestro Huila y el país. Por supuesto que hay otras opciones como la energía solar pero queda demostrado que mecanismos sí tenemos para hacerle frente a la postpandemia; que no debemos cruzarnos de brazos a esperar que nos llegue. El Botalón se compromete a promover este y otros proyectos que contribuyan a superar nuestras dificultades. El compromiso tenemos que asumirlo.

