Fuerte y firme en sociedad por el Huila

Archivo Tertulia

LAS TAREAS PENDIENTES EN LA ECONOMÍA DEL HUILA

Germán Palomo García
En la tertulia del martes 10 de marzo en El Botalón, se analizó el Diagnóstico realizado al desempeño del Huila en la Agenda Interna de Productividad y Competitividad del departamento. Este, no solo arrojó estadísticas preocupantes sino una guía para la acción a seis años de completarse el plazo para su implementación, tal como fue señalado en el 2005, año de su estructuración en el que se fijó su horizonte al 2020 e incluso más allá de acuerdo con lo que los mismos huilenses decidamos y se acoja en la Comisión Regional de Competitividad e Innovación, CRECI. Esta guía para la acción contempla seis tareas con las que se superarían las dificultades que han impedido un mayor avance en el cumplimiento de las metas fijadas en la Agenda Interna de Productividad y Competitividad. Vale anotar que seremos los huilenses los que lograremos los mayores niveles de estos dos indicadores por lo que las tareas pendientes son de nuestra propia responsabilidad.

La primera acción se orienta a la capitalización de la economía departamental. La disminución de las regalías por los menores precios del petróleo y la reforma al régimen de regalías está generando una menor transferencia a los fiscos departamental y municipales que hace que la inyección de capital proveniente de los recursos públicos sea menor en una economía que ha dependido de manera importante de tales recursos. Por el lado privado, las inversiones en capital fijo han sido inferiores a los requerimientos del mercado comprobado con el último informe de la Cámara de Comercio de Neiva que reportó que en el 2014 las inversiones en sociedades nuevas y en las ya existentes se redujo 27% con relación al 2013. En los 10 años de vigencia de la Agenda Interna estas dos circunstancias han hecho que la formación bruta de capital fijo haya perdido cuatro puntos del PIB y sea hoy menor del 1% del Producto Interno Bruto del Departamento. Reversar esta situación es un imperativo.

Los sectores tradicionales líderes del comportamiento económico departamental han visto reducida su participación en la producción departamental. Tanto el sector agropecuario (bajó del 16.9% al 12% del PIB) como el de minas e hidrocarburos (redujo su aporte al PIB del 19.8% al 16.6%) han perdido su liderazgo en los últimos tres años frente al sector de la construcción que hoy representa 18.5% del PIB del Huila y participa un punto por encima de la construcción nacional en el PIB del país. Hoy nos asiste la gran preocupación de cómo se comportará el sector  frente a la crisis del petróleo por la desvinculación de profesionales con buena remuneración que han venido apoyando el crecimiento de la vivienda de alto estrato en Neiva especialmente. Esto amerita un plan de choque que evite un mayor impacto negativo por los factores anotados. Este plan, indudablemente, debe contemplar estímulos a los sectores agroindustriales y de servicios que aumenten su participación en el PIB y contribuyan a recuperar la dinámica empresarial en el departamento.

La tercera tarea tiene que ver con el mejoramiento de la productividad percápita, es decir, lo que cada empleado u operario huilense aporta a la producción. Al 2005, un trabajador huilense aportaba 16 millones a la producción, superior al promedio nacional. Hoy aporta 18 millones pero está por debajo del promedio nacional. Esto significa que los trabajadores del resto del país mejoraron en productividad más que lo que mejoraron los huilenses. Esto, sin duda, afecta la competitividad de los productos huilenses por lo que tareas que tienen que ver con capacitación laboral, mejores herramientas de trabajo y planes de bienestar deben implementarse.

La baja estructura empresarial y la muy escasa incorporación de tecnología al sector productivo son las variables que nos han enviado al fondo de la tabla de clasificaciones de competitividad tanto de la CEPAL como del Consejo Privado de Competitividad. Asumir una tarea clara y concreta para transferir conocimiento a los procesos productivos mediante una mejor articulación entre la academia, las empresas y el Estado resulta obligatoria para recuperar puestos en estos rankings.

Finalmente, la capacidad de gestión resulta una tarea monumental para que el Huila ofrezca mejores resultados. El hecho de que en 10 años de vigencia de la Agenda Interna solo se haya cumplido con el 31.94% de las acciones previstas y atendido el 28.5% de las necesidades identificadas denota una baja capacidad de gestión de los huilenses (empresarios, instituciones, academia). En el periodo analizado se esperaba un avance del 60%, el doble del resultado mostrado. Esto confirma lo que siempre se ha dicho de los huilenses: Planificamos bien, estudiamos bien pero cuando debemos pasar a la acción, algo nos detiene. Este rasgo, definitivamente, debe superarse. No creo que no se pueda hacer. Se cumplirán las metas cuando la actitud sea una de avanzar decididamente hacia ellas, sin buscar atajos para justificar resultados inconvenientes.