Fuerte y firme en sociedad por el Huila

Archivo Tertulia

LO QUE EL TIEMPO SE LLEVO….

Se prendió la fiesta. Viva San Pedro. Suenan las tamboras en medio de la fiebre amarilla que  convoca el embrujo de ese deporte maravilloso como es el futbol. Atiborrados de propaganda política nace una esperanza apasionante en nuestros paisanos a la zaga de los botines que nos representan en esa mítica competencia mundial .Todo es bullicio a la espera de los resultados electorales del domingo cuando se dará paso a uno de los más sensacionales desafíos de nuestra maltrecha democracia. Esperamos que haya un buen perdedor para que la concordia renazca.

En nuestra comarca entretanto el ciudadano del común cada vez más se asombra de la amnesia colectiva y sobre todo indignante de una serie de obras y eventos que nos hacen sonrojar cuando en estas fiestas nuestros amigos y parientes nos preguntan qué ha pasado y porqué. Pareciera una película del pasado en blanco y negro. Es realmente vergonzoso entrar al Teatro Pigoanza que debiera ser nuestra tacita de oro para deslumbrar a propios y extraños en estas fiestas. Un abandono inexplicable hace de esta obra destinada a albergar los mejores espectáculos culturales de la ciudad un incómodo recinto que ya nadie ansía ocupar. Una remodelación y recuperación de este ente vergonzante sería un hito para toda la comunidad Además porque cada vez se deteriora más el Centro de Convenciones y no se diga del recinto de la Asamblea . Qué pena con nuestros visitantes cuando se dan cuenta de estas falencias tan grandes. Y qué decir cuando nos preguntan por el teleférico y del proyecto del Parque Isla que se ha convertido en la más flagrante demostración de ineficiencia y corrupción. Esos miles de millones invertidos son motivo de indignación plena cuando vemos el abandono total de las construcciones y adecuaciones que otrora nos llenaban de orgullo con la perdida esperanza de que algún día se realizaran. Pero si continuamos paseando con nuestros incautos turistas siempre que pasamos por el antiguo Estadio de Basquetbol nos toca alzar la voz y cambiar de tema porque año tras año nos quedamos sin argumentos para justificar ese olvido y desgreño de una obra que hace casi medio siglo era emblemática para nuestra comarca como albergue de esa “aplanadora Opita” que nos llenara de orgullo con sus triunfos deportivos. Y qué tal que nos toque pasar por el antiguo puente sobre el río Magdalena que parece haber sido víctima de un atentado. Y fuera mejor decirlo si nos preguntan porque ya es todo un peligro para su uso. Y uno se pregunta por qué nuestros gobernantes se resisten a continuar y a conservar los proyectos y las obras que han sido iniciadas por sus antecesores como si acaso no fueran dineros públicos los invertidos en este desmangurre del olvido. Qué tal si pasamos por la flamante sede del Concejo Municipal o si nos atrevemos a entrar al Cementerio Central que debieran ser obras de ornato y admiración.

Definitivamente a nuestra comunidad no le queda más remedio que generar nuevas formas de control político puesto que nuestros cabildantes y congresistas disponen de poco tiempo e interés por conservar o recuperar esas obras y proyectos que no signifiquen oportunidades económicas para lucrar sus allegados. El mejor recurso son las veedurías que permite en forma legal incentivar a los gobernantes o señalar sus falencias. Claro que se requiere una conciencia cívica y más que eso unos dirigentes que arriesguen su tiempo y comodidad. Y eso no es frecuente en nuestro medio. Pero sería injusto si no reconociéramos algunas acciones  de verdad alentadoras por parte de nuestros funcionarios públicos. Loable ha sido la posición del Gobernador en asuntos tan escabrosos como la contratación del Doble Anís y  la postura oficial frente al vergonzoso asunto del contrato de los 12 mil millones sólo dizque para diseñar y seleccionar la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR); esta debe continuar firme en el sentido de exigir el cumplimiento estricto de las condiciones técnicas pues ese dinero ya se embolató y lo que es trata es de no embarcarnos en otro proceso más leonino y costoso.

Tienen pues la palabra nuestros gobernantes y congresistas. La comunidad requiere que se apadrinen esas obras que se quedaron ancladas en el pasado como si fueran parte de una escena macondiana de lo que el tiempo se llevó…. Nuestra Tertulia de El Botalón convoca a todos los funcionarios y dirigentes cívicos para que recuperemos nuestra dignidad ciudadana exigiendo por el rescate y defensa no sólo de esas obras y proyectos que mencionamos si no también de muchas más que se nos quedan en espera de analizar.