Fuerte y firme en sociedad por el Huila

Archivo Tertulia

REGALÍAS, UN AÑO DESPUÉS

Se está cumpliendo un año de la expedición y puesta en vigencia de la Ley 1530 de 2012 que reglamentó el nuevo Sistema General de Regalías, SGR, adoptado mediante el Acto Legislativo No.5 de Julio 18 de 2011. Si bien un año no es suficiente para determinar resultados que permitan calificar si el SGR sirve o no de acuerdo con los objetivos señalados por el gobierno nacional que promovió la reforma al régimen de regalías, sí es un indicativo para establecer si su manejo se orienta realmente a cumplir el desarrollo regional o la equidad regional para citar unos pocos de tales objetivos. Primero, hay que decir que el momento fue oportuno para promover la reforma por los cuantiosos ingresos que generan los recursos naturales no renovables hasta el punto de que hoy la economía colombiana muestra una gran dependencia de la exportación de petróleo, carbón, níquel y, en general de la extracción de minerales. En otras palabras, volvimos a la economía de la Primera Ola, en términos de Alvin Toffler. Gracias a este comportamiento, de acuerdo con la Contraloría General de la República, el solo concepto de regalías equivale aproximadamente al 10% del total de los ingresos de la Nación. A estos ingresos le apuntan ahora todas las regiones a través de los fondos creados por la Ley 1530 de 2012 y golpeando las puertas de los OCAD`s (Órganos Colegiados de Administración y Dirección, conformados siempre por los gobiernos nacional, departamental y municipal) pues estos acabaron con la autonomía de los gobernantes territoriales quienes tienen que llevar hasta los proyectos financiados con asignaciones directas, que son regalías propias de los entes territoriales, al OCAD respectivo. Solo los proyectos de Ciencia, Tecnología e Innovación van a COLCIENCIAS, quien maneja el Fondo de CTI. 

La burocracia creada con los OCAD´s ha producido una ineficiencia en los procesos de aprobación, contratación y ejecución. Esta aparece porque los actores del sistema no han tenido tiempo para fortalecerse en los trámites correspondientes a pesar de que la nueva norma prevé la destinación de recursos para el fortalecimiento institucional. Como prueba de ello, y otra vez según la Contraloría General de la República, en varios casos de proyectos aprobados, esta ha observado falencias graves en los cierres financieros de los proyectos que no los harían sostenibles (característica fundamental de la ley), las cuales, de no corregirse, no evitarían las obras inconclusas o “elefantes blancos” tan publicitados durante la campaña promovida por el gobierno nacional para lograr el SGR.

Al nivel de los proponentes de proyectos, que según la Ley puede ser cualquier colombiano, se han encontrado proyectos ya aprobados NO PERTINENTES al entorno donde se piensan ejecutar, requisito sinequanon para ser aprobados.

Así las cosas, es explicable que a mayo de 2013 la ejecución real sea apenas 0.86 % de los recursos totales del sistema SGR. A mayo de 2013 aún no se habían girado la totalidad de los recursos de la vigencia 2012. De los recursos del 2013, a la misma fecha solo se han girado 5,55%, para un avance consolidado en los giros del SGR de 40,26%, según la CGR. Esta situación, como era previsible, ha llevado a una acelerada aprobación de proyectos en una verdadera “Ocadton” promovida por el DNP, lo que fácilmente deja de lado la rigurosidad de los análisis.

El Huila no es ajeno a esta realidad y hasta ahora se han aprobado (no ejecutado) 12 proyectos con cargo al Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación por aprox. 60.000 millones, de los cuales uno referido a apropiación social de la CTI, por 21.000 millones (30% del total aprobado) que no generará, de entrada, beneficios de mejoramiento tecnológico pues se ubica en los niveles primarios de la CTI (apropiación social).

Sin embargo, se observa un estímulo a la presentación de proyectos; pero a este estímulo hay que agregarle la profundización rigurosa en los proyectos para que el impacto sea lo que se espera y genere una menor dependencia de las regalías y una nueva base productiva pues no debe olvidarse que las regalías no son eternas y nadie puede garantizar hasta cuando durarán. Por otra parte, si no nos especializamos en estos proyectos, la recuperación de las regalías que se recibían directamente, nunca se producirá.