Fuerte y firme en sociedad por el Huila

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Tertulia del 05/02/2019

SALUD MENTAL, UN IMPERATIVO COMUN

Esta definición integradora permite analizar cada una de sus variables y por ende, entender cuando se da un trastorno mental. La descripción de que lo que se observa es apenas la punta de un iceberg significa que en la base escondida se encuentran múltiples factores que van desde el ámbito familiar y social hasta los factores socioeconómicos y biológicos. Todas estas experiencias generan un substrato que debe permitir que el individuo tenga seguridad de sí mismo cuando se trate de afrontar y resolver los múltiples problemas que se encuentran en el día a día y así podrá ser productivo.

En una Encuesta Nacional de Salud Mental realizada en el 2015 se encontró que en general por encima del 90 % de los encuestados percibían que se encontraban en un estado alto y suficiente de felicidad que a medida de la edad y  en especial dentro del género femenino y población pobre, va disminuyendo progresivamente. En un país con tanta desigualdad y tanta pobreza no entiende uno qué es lo que la población percibe como felicidad. Y más podría interpretarse la felicidad como la adaptación a la cotidiana realidad. Pero es impactante comprobar que en nuestro departamento del Huila existen altas tasas de suicidio y trastornos mentales  por encima de los promedios nacionales por cada 100 mil habitantes siendo Arauca (15,77), Quindío (10,65) y Huila (7,21) las tres regiones con más suicidios en los últimos tres años. Pero quizás lo más preocupante son las altas tasas de suicidios en población campesina: Palestina (38,02), Rivera  (22,98), Saladoblanco (19,56) Santa María (19,39)….Y además la afectación de los jóvenes menores de 18 años es aún más preocupante. En los cuatro últimos años el promedio de suicidios en el Huila oscila entre 50 y 60 por año y de ellos más de diez son menores de edad. Estas estremecedoras cifras nos obligan a analizar todo ese conjunto multifactorial de familia, escuela, comunidad, recreación, consumo de sustancias sicoactivas, etc. Etc. que son la sumatoria de variables que llevan a un individuo a estar capacitado para afrontar los problemas y desafíos que a diario se nos presentan. Pero es que además del suicidio hay otras cifras igualmente preocupantes en nuestra región como son la violencia intrafamiliar y de género, el abuso sexual, el matoneo escolar, la violencia psicológica, etc. que ha llevado a más de 5 300 denuncias en el pasado año con una tasa de 445 casos por cada 100 mil habitantes, con un evidente subregistro  habida cuenta de la desconfianza de nuestras gentes hacia el sistema judicial. Es decir definitivamente estamos ante una sociedad enferma mentalmente y que requiere políticas de estado para su manejo y contención. Y además debemos asumir una vigilancia ante la aparición de los factores de riesgo mayores que puedan llevar a un suicidio o una agresión. Quizás el más frecuente es la depresión que se puede manifestar por cambios de conducta asociados a fracasos sentimentales o escolares o sociales o por violencia pero que en nuestra población  escolar se asocia mayoritariamente a los dos primeros: pareja y escuela.