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Tertulia del 22/09/2018

COCO, LA MEJOR PELÍCULA ANIMADA, ES TAMBIÉN UNA LECCIÓN DE VIDA

Miguel, el pequeño protagonista nació y creció en el seno de una familia tradicional mexicana cuyo tatarabuelo se convirtió en el cantante más popular de México: Ernesto de la Cruz. Un día Ernesto salió y nunca regresó por lo que la familia Rivera lo defenestró y borró todo recuerdo no solo de Ernesto sino de su música la cual fue, igualmente, olvidada de la familia que se dedicó a la zapatería, muy lejos de la música. Sin embargo, el pequeño Miguel tenía el gen musical de su tatarabuelo y solo le atraía la música por lo que hizo todo el esfuerzo por convertirse en la versión de Ernesto De La Cruz lo cual requería la bendición de su familia que nunca se la ofreció por lo que Miguel decidió ir a sus antepasados, ya muertos para acceder a su tatarabuelo y lograr la bendición. Esta es la primera lección: Hacer lo que haya que hacer por alcanzar sus sueños. La trama de la película lleva a Miguel a descubrir una dolorosa realidad: Ernesto de la Cruz era un aprovechado de la creación de su compositor quien en realidad resultó el tatarabuelo de Miguel, comprobado con la otra parte de una foto que había sido rota para que la imagen de quien abandonó su familia nunca más apareciera en sus cuadros. Como siempre, gana el protagonista y Miguel se convierte en lo que siempre quiso ser: Un reconocido músico y su familia terminó doblegándose a esta realidad. ¿Cuántos jóvenes terminan fracasados porque nunca la familia los apoyó en sus decisiones de futuro y, por el contrario, los obligó a estudiar lo que querían? Aunque estamos en pleno siglo 21, aún pasan situaciones como esta en la que el arte, la música y otras actividades creativas no son considerados como soportes de futuro. De ahí que se quiera impulsar el concepto de Economía creativa o economía naranja para que se incorporen a actividades económicas de igual o mayor relevancia futura. 

¡Buena jornada de reflexión para todos los contertulios!