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Tertulia del 06/02/2018

HACE 34 AÑOS QUE LA HISTORIA NO HACE PARTE DE LA FORMACIÓN ACADÉMICA DE NUESTROS JÓVENES Y PARECE QUE ASÍ SEGUIRÁ

El 27 de Diciembre del año pasado, el Congreso de Colombia expidió la Ley 1874 que tiene por objeto “restablecer la enseñanza obligatoria de la Historia de Colombia como una disciplina integrada en los lineamientos curriculares de las ciencias sociales en la educación básica y media” buscando  “Contribuir a la formación de una identidad nacional que reconozca la diversidad étnica cultural de la Nación colombiana, Desarrollar el pensamiento crítico a través de la comprensión de los procesos históricos y sociales de nuestro país, en el contexto global y Promover la formación de una memoria histórica que contribuya a la reconciliación y la paz en nuestro país”. 

Esta nueva Ley movió al comité coordinador de El Botalón a ocuparnos de esta temática porque parecía inconcebible que tuviéramos que acudir a una norma para reconocerle la importancia a la historia como parte esencial de la formación de nuestros jóvenes. Orlando Mosquera Botello, contertulio de El Botalón, historiador, filósofo y profesor universitario por más de 11 años en una universidad de Neiva con cobertura nacional, nos acompañó el pasado 6 de Febrero analizando esta interesante asignatura que ha perdido su protagonismo en los contenidos académicos.

Orlando Mosquera, a pesar de la disposición promulgada en diciembre pasado fue categórico al afirmar que no cree en que la cátedra de historia retome su importancia y, agregó, “nada cambiará”. La razón: La norma crea una comisión asesora para la enseñanza de la Historia de Colombia, “como órgano consultivo para la construcción de los documentos que orientan el diseño curricular de todos los colegios del país”. La composición de esta comisión es muy heterogénea y con seguridad resultará imposible integrarla para su efectivo ejercicio. Además, según Mosquera Botello, hay que reformar la Ley de Educación que riñe con los propósitos de la Ley 1874, es decir, no basta con promulgar más leyes si las básicas resultan un impedimento para los propósitos nuevos, en este caso, revivir la historia como componente estratégico para la formación de los nuevos colombianos. La Norma otorga un plazo de seis meses para su integración y dos años para  “ajustar los lineamientos curriculares de ciencias sociales con la historia de Colombia…” 

Los contertulios estuvieron muy participativos y se demostró claramente que la historia es una cátedra de difícil manejo y peor si es desconocida. A manera de ejemplo, el llamado “Pacificador Morillo” fue mostrado por la historia como un terrible arrasador siendo un brillante militar. Otros sienten que la historia se cuenta de una manera manipulada y no actualizada por lo que los términos de paz y conflicto, tan de moda por estos días, se registran en la historia sin obviar la polarización existente. Al final, la preocupación se mantiene porque, sin ninguna duda, nuestros jóvenes desconocen nuestra historia y fácilmente caen en su repetición por total ignorancia. Los líderes del mañana, entonces carecen de referentes para orientar al país a nuevos estadios de crecimiento y desarrollo en un ambiente de paz y bienestar. Ojalá estemos equivocados.